Todos tendemos a disminuir un poco la importancia de los pensamientos y, en particular, a minimizar el papel que desempeñan en la determinación de la conducta.

Anuncio Nuestra mente es bombardeada e invadida a diario por una serie infinita de conceptos, ideas e imágenes que afectan la dinámica de funcionamiento de nuestro cerebro, generando procesos continuos de adaptación y cambio. Cuando nos enfrentamos a sugerencias negativas, se nos induce a creer, erróneamente, que pasar o demorar un momento en pensamientos de este tipo no puede causar ningún daño.





En realidad, por su plasticidad, el cerebro se transforma según la naturaleza de los impulsos y estímulos que recibe o es objeto, orientando consecuentemente las elecciones y el estilo de vida que adoptamos. Esto significa que, aunque no nos demos cuenta, estamos en el centro de una violenta 'competencia' entre diferentes contenidos mentales que intentan, respectivamente, tomar la delantera. Cada uno de ellos, de hecho, intenta imponerse al otro con el propósito de apoderarse del control de acciones y comportamientos. Es evidente que, en esta lucha ilimitada entre pensamientos, estamos significativamente influenciados y condicionados por el uso de idioma como 'sujetos que hablan' (Dennett, 2000).

En el mismo instante en que damos nuestro consentimiento, comenzando a comunicarnos con las sugerencias que vienen del exterior, dejamos que se cuelen en nuestra mente. Además, la evidencia científica demuestra que el poder de los pensamientos afecta el cuerpo y la salud física, así como la salud mental. De hecho, en algunos casos los estados de ánimo inducidos por los pensamientos van más allá de los límites, dando lugar también a enfermedades físicas y sufrimiento psicológico.



Los mecanismos mentales subyacentes a la formación del pensamiento han despertado el interés de la comunidad científica y, en particular, de la neurociencia, que, al analizar la contribución de los factores genéticos y ambientales a las diferencias cognitivas individuales, ha producido información de gran utilidad a lo largo del tiempo.

Si observa el mundo de la web, el proceso de formación de pensamientos se vuelve aún más complejo y delicado. A la luz de los profundos cambios que se han producido en las últimas décadas, la red, de hecho, ya no debe entenderse como una mera herramienta, habiendo 'incorporado' ahora la mente y el lenguaje del individuo. Según la hipótesis de la 'mente extendida' (Clark-Chalmers), los límites de la mente varían según los vínculos causales que tiene el cerebro con partes del mundo fuera de sí mismo. En este marco, el entorno externo no se limita a jugar un papel de input para los procesos cognitivos y mentales que tienen lugar en la cabeza, sino que se incorpora a los propios procesos como un vehículo extendido de pensamientos (Clark & ​​Chalmers, 1988). En este sentido, se ha observado que el entorno tecnológico en el que estamos inmersos, con el que hemos establecido una simbiosis biotecnológica, se vuelve cada día más personalizado, a la medida de las necesidades de cada usuario, más transparente, integrado en nuestra vida y diseñado para ayúdanos a llevar a cabo nuestros proyectos tanto que se vuelvan invisibles. Cuanto más este mundo inteligente responde a las necesidades íntimas del individuo, más difícil es establecer dónde termina la persona y comienza el entorno tecnológico con el que co-evoluciona (Piredda & Gola, 2016).

Los efectos que el abuso tecnológico y la navegación por la red generan en la mente de adolescentes son obvias. Además, se encontró que el aislamiento de los jóvenes en el mundo virtual, además de alejarlos de las relaciones con el entorno, puede conducir a diferentes formas de psicopatología ( hikikomori , ludopatía, adicción a Internet , etc.). En algunos casos, la causa del malestar o el aislamiento social también puede ser el ciberbullismo (Pirelli, 2018). A los tipos de desviaciones relacionados con el uso de la red que, según los casos, ven a los jóvenes como autores o víctimas de delitos, se suman: sexting (envío de textos o imágenes sexualmente explícitos a través de Internet); grooming (solicitud en línea de menores con fines sexuales con técnicas de manipulación psicológica); pornografía de venganza (difusión ilegal de imágenes o videos sexualmente explícitos, incluso con fines de extorsión, sin el consentimiento del interesado); bofetadas felices (asalto con bofetadas de desconocidos en la calle, baleado y publicado en la web). A menudo sucede que es la cultura del rebaño la que domina, la lógica de un grupo pseudo-criminal ante el cual las individualidades de los individuos retroceden o incluso desaparecen. Luego están los llamados 'juegos de la muerte' inducidos y transmitidos por la red, filmados y publicados en varios sitios: ballena azul (implementando 50 acciones autolesivas, en preparación para la muerte, que culminan en suicidio); balcones (tirarse a la piscina desde los balcones de las habitaciones del hotel); conducción fantasma (abandonar la dirección del automóvil a una velocidad loca, bailar sobre el capó o el techo); surfear en el coche (montar un coche de carreras como si fuera una tabla de surf); selfie temerario (tomar selfies en condiciones o situaciones extremas). Son experiencias emocionales muy fuertes en las que no hay sentido del límite. Para completar el cuadro, está la web sumergida (deep web), es decir, el conjunto de recursos de información no indexados por buscadores normales a los que se accede a través de un sofisticado lenguaje telemático o mediante aplicaciones aparentemente normales y sitios institucionales. Un poco de todo sucede en la deep web: la venta de armas o drogas, la prostitución, la pornografía infantil, la venta de videos violentos o macabros que representan episodios de acoso escolar, violación, suicidio.



En cuanto a la replicación automática de pensamientos, son importantes los estudios de memética, que muestran cómo el cerebro es influenciado por ciertos mecanismos. El nacimiento de la memética se debe al biólogo evolutivo Richard Dawkins, quien en el libroEl gen egoístaSe utilizó por primera vez el término 'meme', una unidad de transmisión cultural o una unidad de imitación (similar al gen), aprendida y almacenada en la memoria individual, que se transfiere de individuo a individuo a través de la replicación.

relación entre dos narcisistas

Los memes son formas de hacer algo o construir algo (no instintos), se transmiten perceptivamente (no genéticamente) y tienen su propia capacidad reproductiva, al igual que los virus. Los memes mutuos se han convertido ahora en la caja de herramientas, el vocabulario de cada persona, y esto se debe a que 'el lenguaje evolucionó para adaptarse al cerebro antes de que el cerebro evolucionara para adaptarse mejor al lenguaje' (Dennett, 2018). Estudios recientes confirman que la estructura del lenguaje no está determinada por la función comunicativa, sino que es el resultado de un proyecto biológico que ha dotado a los humanos de un sistema de recombinación de símbolos (Chomsky et al., 2019).

La explosión del uso de los medios digitales y la llegada de social media han propiciado la proliferación de investigaciones científicas basadas en el análisis del impacto de determinados contenidos mediáticos. Es el caso de los memes de Internet (archivos de texto, enlaces, imágenes, canciones o videos distribuidos en línea), cuyos linajes y modificaciones se estudian. En este sentido, se ha destacado que los memes cambian y evolucionan dejando una huella de datos que pueden ser estudiados con un rigor metodológico inédito (como es el caso de una de las primeras investigaciones sobre la difusión de información vía facebook o de los numerosos estudios sobre tipo de reacción emocional suscitada por un contenido en twitter). Hoy, los analistas y científicos podrían rastrear la difusión de ideas y comportamientos en tiempo real con algoritmos apropiados (Liva, 2019).

Hay quienes advierten sobre la complejidad de las redes y la propagación viral de ideas y comportamientos, preguntando cómo surgen, se asientan, desaparecen o se difunden las ideas y los comportamientos sociales. Fue Susan Balckmore quien acuñó hace unos años el término technomemi que, a diferencia de los memes, se reproducen sin necesidad de ser alojados en cerebros humanos; pueden reproducirse y evolucionar saltando de una máquina a otra a través de redes tecnológicas independientes. Incluso se plantea la hipótesis de que habríamos construido, aunque sin quererlo, una red global entrelazada que tiene las características de un 'sistema complejo' del que podrían surgir propiedades impredecibles en el futuro. Este enfoque científico plantea una pregunta inquietante: 'si alguna vez una mente o un pensamiento autónomo o una conciencia de un orden superior al nuestro naciera de esta estructura física e informática que hemos construido, ¿nos daríamos cuenta?' (Elected, en línea).

Anuncio En cuanto a los nuevos lenguajes de la red y los peligros que amenazan a los adolescentes, la influencia del mundo digital es tal que puede traspasar cualquier frontera, dejando poco margen de maniobra para proteger al individuo. Esto significa que, a lo largo de este tortuoso camino, los más jóvenes corren inevitablemente el riesgo de desarrollar imágenes falsas de sí mismos, sin encontrar el equilibrio entre identidad personal, identidad social e identidad virtual. De hecho, es probable que la identidad y la estructura del yo, especialmente en la adolescencia, sean completamente deformadas o alteradas por los mecanismos psicológicos de la red (especialmente las redes sociales).

Una de las características del desarrollo en la adolescencia es la transformación de identidades fragmentadas en un yo 'integrado'. Considerando que este proceso hace uso de la experimentación continua en internet y de estrategias de autopresentación orientadas a la compensación y facilitación social (superar la timidez, facilitar las relaciones), el resultado puede ser de dos tipos. 1) La exploración en línea de nuevas identidades ofrece más oportunidades, además de familia y en la escuela, para descubrirse y aceptarse, favoreciendo el desarrollo de la unidad del concepto de sí mismo. 2) Los experimentos de identidad en la red resultan perjudiciales ya que la sobreexposición a diferentes relaciones e ideas aumenta las dudas sobre el verdadero yo (Minelli, 2018).

¿Cómo entonces proteger (y no solo) a los adolescentes del perverso mecanismo que los hace prisioneros y esclavos del aluvión de contenidos mentales provenientes del mundo digital?

Pues bien, no es tanto ni solo a los objetos de los pensamientos a los que hay que prestar atención, sino sobre todo a sus 'representaciones', sin subestimar que una de las actividades más frecuentes es hablar con uno mismo y que a través de memoria y la imaginación y los pensamientos continúan sobreviviendo incluso cuando los objetos que los produjeron ya no están allí.

En un plano similar y superponible, algunas sugerencias útiles derivan de la proxémica, la disciplina que analiza la gestión del cuerpo y de las distancias durante la comunicación. Un estudio reciente ha destacado que en la comunicación de Internet 2.0, a pesar de la distancia mutua y el aislamiento físico, en realidad estamos todos aplastados y atrapados en el mismo 'espacio reducido' (aunque multidimensional y definido por el punto de vista particular de cada uno). acceso) e inexorablemente expuestos a la mirada y la acción de los demás. Los peligros, por tanto, no disminuyen en absoluto sino que, paradójicamente, aumentan (Fadda, 2018).

En este punto, podemos comprender cuán vinculantes son los 'hábitos de pensamiento' y cómo logran condicionar el estado emocional, modificando la percepción de la realidad. No es casualidad que a menudo se evoquen los nuevos males de los adolescentes (Muglia 2019). Desde este punto de vista, será fundamental en el futuro analizar la relación entre mente, lenguaje y comportamiento, profundizando el vínculo entre el mundo digital y la plasticidad del cerebro en la adolescencia. A los efectos de un conocimiento más completo y eficaz del fenómeno, no cabe duda de que la interacción sinérgica entre lingüística, humanidades y neurociencia cognitiva será de fundamental importancia.