# 7: La naturaleza del amor de H. Harlow (1958).Presentamos una serie de artículos relacionados con los mayores experimentos en sociología y psicología. Para ello hemos intentado volver a las fuentes originales, a los primeros artículos divulgados por los autores. De esta forma será más fácil vivir sus descubrimientos partiendo de sus propias hipótesis y respirar un aire en el que, libre (lamentablemente) de las limitaciones éticas, todo fue posible en nombre de la ciencia.

Amor y estudios sobre el apego entre madre e hijo

El amor es un estado maravilloso, profundo, tierno y gratificante. Debido a su carácter íntimo y personal, se considera un tema pobre para la investigación experimental. Pero, sean cuales sean nuestros sentimientos, nuestra misión como psicólogos es analizar todos los aspectos del comportamiento humano y animal, en las diversas facetas que lo componen. En cuanto al amor y el cariño, los psicólogos han fracasado en esta misión.





Estas son las primeras palabras escritas por Harlow en una publicación que sigue siendo la columna vertebral de los estudios sobre adjunto archivo . A finales de la década de 1950, psicólogos y sociólogos coincidieron en un principio fundamental: algunas de las necesidades básicas (hambre, sed, dolor) eran satisfechas por el vínculo con la madre y de esta, a través de un mecanismo de aprendizaje, derivaba el amor y el afecto.

El experimento de Harlow

Esta explicación convence Harry Harlow sólo en parte: ¿por qué este vínculo permanece, a menudo profundo e intacto, incluso cuando la madre deja de ser la respuesta a las necesidades del bebé? Para analizar un mecanismo tan complejo, dice Harlow, no es posible probar una muestra de recién nacidos, ya que sus habilidades motoras mejoran mucho después del nacimiento, por lo que su observación se vuelve complicada. Por ello, Harlow opta por describir el comportamiento de los macacos, autónomos en sus movimientos ya a los 2-10 días de vida y con señales de cercanía afectiva similares a las de nuestra especie (amamantamiento, búsqueda de contacto, proximidad física). En tres años, más de 60 macacos jóvenes son separados de sus madres 6-12 horas después del nacimiento y criados con leche de fórmula que contiene los nutrientes adecuados para ser observados y estudiados.



Anuncio La primera observación de Harlow describe cómo los pequeños se sienten inmediatamente atraídos por los trozos de tela colocados en las jaulas para hacerlos más cómodos. Cuando se quita la ropa para lavarla, los macacos protestan, se enojan y se vuelven violentos. Además, si se coloca un objeto en la jaula, incluso un cono de malla de alambre, estos cachorros crecerán mejor que los que viven en una jaula vacía. Ante estos datos, la académica opta por construir una gestante subrogada, con un núcleo de madera cubierto con una tela tibia, colocado en la jaula del bebé las 24 horas del día.

Desde nuestro punto de vista, hemos diseñado mejores mamás monos, aunque esta posición no es compartida universalmente por los papás monos.

Esta madre no está sola, sino que se coloca una forma completamente idéntica en la jaula, solo que no se cubre con la tela. En algunos casos, este último está equipado con un mecanismo para alimentar al bebé, en otros es la 'madre blanda' quien también tiene esta función. Pues sea lo que sea que la madre sea capaz de dar leche, los pequeños tienden a quedarse con la 'madre blanda', cálidos y acogedores y, si es necesario, se mueven hacia la otra figura solo el tiempo necesario para alimentarse.



El experimento de Harlow

Las observaciones

Anuncio Este es un descubrimiento sensacional para Harlow, que va más allá de todo lo que se ha dicho hasta ese momento sobre el vínculo madre-hijo. La satisfacción del hambre y la sed no tiene nada que ver con eso. Hay otras variables involucradas. La verdadera función de la lactancia materna, dice Harlow, es asegurar un contacto continuo e íntimo con la madre, a fin de garantizar la seguridad en momentos de miedo o peligro. Aterrorizando a los pequeños macacos con un juguete, siempre se vuelven hacia la madre cubierta con el suave paño, sin considerar la fuente de alimento. La exploración también sufre cambios significativos en función de la presencia o ausencia de la gestante en el espacio: cuando hay, los macacos se mueven libremente, a veces regresando a la madre. Si, por el contrario, está ausente, los pequeños muestran miedo, se quedan agachados y comienzan a balancearse. Harlow envía muchas otras pruebas a los macacos criados con madres sustitutas, que confirman los datos ya presentados.

Conclusiones

El experimento tiene un gran valor dentro de los estudios de apego y más allá. Si por un lado socava las teorías que se creían válidas en ese momento, por otro también manifiesta repercusiones a nivel socioeconómico, que Harlow identifica y describe como conclusión de su trabajo. Ya no es una verdad absoluta que las madres, después de dar a luz, tengan que quedarse en casa y no ir al trabajo para cuidar a sus hijos. Los hombres tienen las mismas características necesarias para crear el vínculo que necesita el recién nacido, porque ya no se trata de la necesidad de amamantar. Incluso puede haber un futuro, dice Harlow, en el que la lactancia materna se convierta en un lujo, destinado a quienes pueden permitirse no trabajar.

adolescentes que se cortan

Pero sea cual sea el curso de la historia, es reconfortante saber que ahora estamos en contacto con la verdadera naturaleza del amor.