Aunque los campos del Psicología Evolutiva se han extendido cada vez más, un comportamiento humano específico sigue siendo uno de los pilares de investigación más tradicionales y mejor documentados de toda la disciplina: elección de socio .

Anuncio La Psicología Evolutiva , en los últimos 30 años, se ha pasado de una disciplina más centrada en el estudio de comportamientos específicos (reproducción y agresión por ejemplo) a un sector científico que está ayudando activamente a explicar todo tipo de comportamiento humano, desde intención suicida a la cooperación, desde el acoso sexual hasta los síndromes clínicos.





Aunque los campos de búsqueda del Psicología Evolutiva se han extendido cada vez más, un comportamiento humano específico sigue siendo uno de los pilares de investigación más tradicionales y mejor documentados de toda la disciplina: elección de socio .

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La reproducción es un motor vital de la existencia humana y comportamientos como la elección de pareja, la inversión en la relación emocional, celos y las traiciones han sido (y continúan siendo) investigadas a fondo.



Para entender por qué ciertos criterios de selección han evolucionado y continúan persistiendo, es necesario conocer 2 aspectos:

  1. Desde un punto de vista evolutivo, el concepto de conservación y transmisión de genes es un concepto fundamental. Los hombres y las mujeres difieren en sus preferencias por elección de socio y estrategias reproductivas, pero el objetivo común sigue siendo defender y transmitir sus genes de la manera más eficaz posible.
  2. Aunque el modelo cazador-recolector dejó de guiar nuestras vidas hace unos 10.000 años y fue suplantado por un modelo sedentario basado en la agricultura, nuestra herencia genética (que regula el comportamiento) se ha mantenido esencialmente sin cambios habiendo fallado (todavía) en adaptarse. a un mundo más reciente y mucho más diferente.

5 criterios que guían a las mujeres en la elección de pareja

Con estas premisas claras, este artículo destaca algunos estudios en la literatura sobre el conocimiento obtenido hasta la fecha al investigar las preferencias femeninas en elección de socio .

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  1. Riqueza :En la historia de la especie humana, las mujeres se han enfrentado al problema de la perspectiva y la calidad de vida de los futuros hijos al optar por parejas que tuvieran más recursos y que pudieran utilizarlos en la crianza de sus hijos (Buss, D. M, 2012). Dado que la riqueza es generalmente transmisible en la especie humana, un compañero quienes poseían muchos recursos también podrían haber transferido la riqueza a la descendencia, garantizándoles (y por lo tanto también los genes de la madre) mayores posibilidades de supervivencia.
  2. Estado :cómo es transmisible el estado de la riqueza (y su relación con ella) en la especie humana. Los hombres que tienen un estatus social alto generalmente tienen los mejores recursos, y si en la antigüedad esto pudo haber significado más comida, hoy en día puede significar, por ejemplo, la posibilidad de acceder a las universidades más prestigiosas (y caras) y conocimientos importantes. Un estudio (Buss & Schmitt, 1993) de mujeres de todo el mundo descubrió que considerar a un hombre para una relación a largo plazo que tenga un gran trabajo o que elija una carrera prometedora se considera un rasgo muy deseable.
    Investigaciones recientes que apoyan esta posición (Dunn & Searle, 2010) han demostrado que la atracción femenina que siente por un hombre está significativamente relacionada con el tipo de automóvil que conduce el hombre (más intensa en el caso de los autos de lujo y menos intensa en el caso de los autos de lujo). caso de coches menos lujosos). Este cambio no ocurre a la inversa, es decir, cuando el hombre tiene que juzgar el nivel de atracción que siente hacia una mujer que conduce distintos tipos de coches.
  3. Años: las mujeres tienen una preferencia universal por los hombres mayores y generalmente el intervalo deseado es entre 3 y 6 años, variando entre cultura y cultura (Buss et al., 1990). Los estudios realizados en el contexto de elección de socio investigó la importancia atribuida a la edad, y en el estudio de Buss y Schmitt (1993) realizado en hombres y mujeres de 5 naciones diferentes (Zambia, Colombia, Polonia, Italia y EE.UU.) se obtuvo la primera evidencia de que la edad de lo posible compañero es un factor muy importante; las mujeres de todas las culturas manifestaron preferencia por los hombres mayores (de 3 años en el caso de Estados Unidos a 4,5 en el caso de Colombia).
    Para explicar este fenómeno, la psicología evolutiva propone el estatus social como explicación de este fenómeno: generalmente un hombre mayor tiene un estatus social más alto que uno más joven y, como hemos visto, un estatus social alto es un factor muy buscado.
  4. Compromiso :El compromiso se puede definir en términos evolutivos como una actitud de inversión hacia un compañero identificable y cuantificable a través de acciones como dejar a una pareja anterior por la nueva pareja, discutir temas como el matrimonio y el deseo de tener hijos con ella (Buss, 1989); El compromiso está profundamente relacionado con la fidelidad, es decir, permanecer fiel a la pareja incluso en presencia de posibles alternativas e incluso cuando la pareja no está físicamente presente. Pensando en las condiciones de vida que caracterizaron al Paleolítico, uno de los problemas adaptativos más importantes para una mujer desde el punto de vista de la supervivencia era seleccionar una pareja que quisiera invertir, que por tanto estuviera dispuesta a dedicar tiempo y recursos a la crianza de los hijos sin abandonarla. Los signos que caracterizan el compromiso por parte del varón son, por tanto, incluso hoy en día, la disponibilidad, el apoyo a la pareja (inversión de tiempo y energía) y obviamente la lealtad.
  5. Condición física :si nuestros antepasados ​​hubieran elegido una pareja que se enfermó temprano, tenía enfermedades u otros problemas físicos, la posibilidad de perder la compañero (y con ella protección y recursos) en el ambiente hostil que caracterizó el escenario de vida pre-agrícola habría sido extremadamente alto. Desde entonces, los genes que impulsan la elección de pareja masculina empujan a la hembra a buscar pareja en buena forma física y saludable. Un índice que nos permite predecir qué hombre será apreciado es el nivel de simetría facial (una buena simetría es un índice muy confiable de ausencia de enfermedad): la investigación ha confirmado que un individuo con una cara simétrica será mucho más apreciado que uno con una cara menos simétrica (Thornhill y Gangestad, 1997). Otro indicador de buena salud es la masculinidad, entendida como expresión de altos niveles de testosterona (condición que se puede alcanzar siempre que se goce de buena salud) y que se puede encontrar a través de pistas como mandíbula ancha y pómulos pronunciados. Un metaanálisis reciente realizado en 10 estudios que investigaron el nivel de atracción de los rostros humanos confirmó que aquellos caracterizados por fuertes rasgos de masculinidad son calificados como más atractivos (Rhodes, 2006).

Para concluir

Aunque estos 5 puntos han sido los más estudiados desde una perspectiva evolutiva para intentar comprender la elección femenina de pareja , otros rasgos fueron buenos predictores a este respecto.



Anuncio Tomando como ejemplo solo un par de otros factores, la ambición es muy valorada en un hombre (Buss, 1989), al igual que la altura física (Courtiol, Raymond, Godelle & Ferdy, 2010).

Si bien la evidencia obtenida hasta el momento se ha alcanzado a través de estudios realizados en las más variadas culturas y se ha confirmado globalmente, han surgido ciertas diferencias (especialmente en cuanto al grado de importancia atribuido a cada rasgo) entre cultura y cultura. Estas diferencias no deben interpretarse como una criticidad para las teorías evolutivas, ya que, como bien explican los académicos Kurzban y Haselton (2006), los psicólogos evolutivos legitiman esas brechas como adaptaciones conductuales que responden a los factores sociales y ecológicos locales específicos que caracterizan la cultura de referencia.