Ser un personajees un texto complejo, a veces anguloso de leer debido a las fuertes referencias psicoanalíticas especialmente en la terminología, pero que ciertamente ofrece un interesante corte transversal de diferente orientación y alimento para el pensamiento que solo puede enriquecer al lector.

Anuncio El hilo conductor es la experiencia de uno mismo y de cómo cada uno de nosotros invierte diferentes objetos de manera inconsciente en el transcurso de su vida, pero que poco a poco van componiendo su propio sentido de sí mismo, su propia 'historia psíquica' . Estos objetos también regresan en la terapia, donde el paciente y el terapeuta utilizan estos elementos, llevándolos gradualmente a la conciencia para crear nuevas texturas del yo, nuevos significados para ampliar su experiencia personal.





La primera parte del libro se centra en la experiencia del Yo e ilustra cómo cada uno de nosotros, en el transcurso de la vida y en las diferentes experiencias que podemos experimentar, atribuye a diferentes objetos diferentes significados personales que poco a poco componen su propio mundo interno y el propio. modelos internos que perfilarán su propio 'carácter'. El autor retoma y mantiene a lo largo del texto la referencia al trabajo del sueño freudiano como modelo de todo el trabajo inconsciente de atribuir significado a los objetos más dispares, así como en el sueño, retomando la lectura freudiana, se disfrazan situaciones paradójicas de significados. oculto. Y estos objetos y sus significados contribuyen a la formación del 'personaje', único para cada uno e hinchado de complejidad: 'Siempre encontramos objetos que dispersan el yo objetivante en subjetividades elaboradas[...] '(p. 8) y estos objetos se convierten en'un vocabulario de la experiencia del Ser'(Pág. 18); cada objeto elegido se vuelve representativo e indicativo de diferentestipos psicológicamente distintos de autoexperiencia'(P. 21) y hablan de nosotros y se convierten en expresión de nuestro ser y de nuestra historia que se va conformando paulatinamente con nuestros objetos internalizados.

Y es precisamente esta complejidad la que el terapeuta (o analista, para permanecer fiel a la orientación del autor) trata con el paciente en terapia, en el trabajo sutil de llevar gradualmente el mundo interno del paciente a un nivel de conciencia cada vez mayor. . 'Un análisis'dice el autor,'Es un proceso creativo llevado a cabo por dos subjetividades que trabajan en tareas superpuestas[…] ”(Pág. 70).



Un concepto está bien delineado, vuelve en el texto y vale la pena subrayarlo, y es el del 'yo simple' y el 'yo complejo': la simplicidad de experimentar, de ser, de estar ahí en la experiencia tal como es. es; y la complejidad de la meta reflexión sobre lo vivido, sobre el pensar la experiencia, la traducción de la experiencia vivida al pensamiento, la transición de lo inmediato a lo asentado, de lo vivido a la integración que poco a poco va sumando capas de complejidad alrededor de nuestro sentido. de nosotros, a nuestra subjetividad.

Anuncio La segunda parte es un apartado temático, donde el autor retoma algunos de los principios planteados e ilustra distintas y extremas experiencias de sí mismo. Hablamos de experiencias extremas, como autolesiones , donde cortarse se describe como un acto de alivio del contenido persecutorio; la edad inocente, que también puede resultar violenta y en ocasiones acaba siendo negada; o la dinámica relacional edípica, donde el autor vuelve sobre la tragedia de Sófocles y sobre su significado y complejidad. El autor luego amplía y pasa a temas de carácter social como la mentalidad autoritaria, en su acto extremo de genocidio en sus diversas formas; o el concepto de conciencia generacional y cultura colectiva, que elige sus propios significados; cualquiera que sea la generación de pertenencia, todos se reconocen en ella, también y sobre todo a través de los objetos elegidos como símbolos de la conciencia generacional de ese período; estos objetos 'inconscientemente interpretan la visión que estas personas tienen de su experiencia del lugar y el tiempo'(P. 213) y cada persona encuentra su propio equilibrio con respecto a un movimiento de identidad colectiva que crea un espacio potencial para ampliar la experiencia de sí mismo. 'Cada nueva generación'El autor dirá,'Es un período de intensa vida subjetiva, un período en el que el yo simple se siente parte de un proceso colectivo que lo lleva consigo.'(Pág. 211).

Estos últimos son todos capítulos que representan nuevas ideas, diferentes interpretaciones, lentes psicoanalíticos que abren nuevas reflexiones y perspectivas que se alejan de las propias, trayendo nuevos conocimientos.



Ser un personajenos hace volver a la subjetividad, a esa unicidad que cada uno tiene, crea y defiende. Esa preciosidad que la terapia reaviva y ayuda al paciente a descubrir, aunque todavía opaca a sí mismo.