Una simple canción como El Dios de las pequeñas cosas te puede abrir horizontes particulares, para mí (y quizás no solo) este Dios tiene los matices de un Terapeuta y para él las palabras parecen escritas.

Escuchas muchas canciones, quizás la misma varias veces, pero basta un momento en que algo cambia y esas palabras que tienen un significado especial vibran.





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Dame un momento ese cascarón ahí, aquí esto es ni más ni menos que una colección de historias diferentes y muy hermosas. Producto de millones de pasos, de sucesivas modulaciones. Tiene la forma que puede evolucionar a través de una serie de pasos. Y al igual que tú y yo, también se compone de repeticiones de partes y repeticiones de partes de partes. Una historia sobre un caracol o un árbol es también una historia sobre mí y al mismo tiempo una historia sobre ti.

(Bateson G. 1989).



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En virtud de esto y mucho más, una simple canción El Dios de las pequeñas cosas te puede abrir horizontes particulares, para mí (y quizás no solo) este Dios tiene los matices de un Terapeuta y estas palabras parecen escritas precisamente para él.

Quién sabe si alguien ha recogido esos besos nunca dados, los gestos invisibles como botones perdidos ... Quién sabe si alguien ha recogido ese momento en que su corazón se volvió loco

Y recogemos muchas de ellas, de besos y caricias ya apagadas y perdidas en parejas que, en sus guerras, las transforman en dolorosas balas. Necesitamos poder sintonizarnos con nuestras necesidades más profundas y convertirlas en señales claras que ayuden a nuestro socio a respondernos. Reconocer que el 'hambre emocional' (Johnson S. 2011) es una realidad, el amor necesita una atención constante, por eso en la sala de terapia tratamos de encontrar esos besos, esos abrazos, para que vuelvan presentes y cálidos para las parejas. y familias.



Se necesita suerte, magia, un mago

Estas palabras de El Dios de las pequeñas cosas sugieren que en cada médico hay una persona herida, en cada paciente y en cada ser humano que sufre hay un poderoso sanador interior. Y el mito de Quirón que vivió para siempre con su herida nos lo recuerda, representando el arquetipo del sanador herido. Cada paciente ofrece al analista una oportunidad absolutamente nueva de entrar en la relación (Carotenuto A.1977). Y en todos los enfoques terapéuticos es en esta relación “mágica” donde tiene lugar la cura.

Espero que también haya un Dios de las pequeñas cosas ... Que conoce los silencios que nunca se han convertido en palabras ... Ese nombre que tienes ahí en la lengua y no sale

Cuántos silencios hay en la sala, qué importante es aprender a respetar esos momentos, tratando de sugerir palabras a mis pacientes (individuos, parejas, familias) para salir de esa vergüenza, que en ocasiones también es la del terapeuta. Sin embargo, la realidad del otro no está en lo que te revela, sino en lo que no puede revelarte, así que si quieres entenderlo, no escuches las palabras que dice, sino las que no dice (Kahil G. 1999).

Dios le muestre sus movimientos de baile que estaba equivocada ...

Da terapeutas relacionales sistémicos lo que observamos es precisamente el baile familiar, cuando nos llega ciertamente hay algún paso de baile equivocado, el que luego se convierte en síntoma. Lo que cambia en el camino son los modelos transaccionales disfuncionales (Minuchin S. 1976), se produce una reestructuración del sistema familiar, una nueva forma en que las personas se relacionan entre sí, y aquí podemos volver. bailar con un ritmo más equilibrado.

Guarda las fotos en las que fue encontrada por casualidad, Recoge las migajas perdidas de toda existencia, Los alientos en las ventanas, de los trenes que parten

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A menudo, como este verso de El Dios de las pequeñas cosas , nos encontramos recogiendo migajas de diversas existencias que han bailado en torno a la de las personas que nos piden ayuda. Rastrear los 'guiones familiares' entendidos como expectativas compartidas de la familia de cómo deben respetarse los roles familiares en diferentes contextos (Byng-Hall J. 1998). El análisis en profundidad de estos guiones se vuelve fundamental para comprender cuál es su influencia en otras generaciones. En estos momentos, muchas fotos descoloridas, otras rotas pero aún pedazos de vida que unimos en un rompecabezas familiar.

Quién sabe si alguien sabe decir los apellidos de sus compañeros, Poemas que nunca logró memorizar, Si ha leído las novelas que no hemos terminado ... Si conoce las oraciones y los fantasmas de nosotros de niños ...

¿Cuántos son los adolescentes y adultos que, de niños, fueron incapaces de memorizar poemas largos, de escribir correctamente un dictado ... cuántos por la noche mojaron esa cama mimados quizás solo por ese fantasma maligno que nadie podía ver, y por tanto para ahuyentar. Como afirma Cancrini L. (2012) jóvenes y mayores, los niños sin tratar y sin escuchar los llevan adentro, hasta que un trabajo terapéutico no les llega, porque los que también tratamos tratando a pacientes adultos, al final, son niños. heridos siguen llorando dentro de ellos.

los Dios de las pequeñas cosas aguarda el final del viaje, con un saco arrugado por el tiempo y un pequeño moño, quién sabe si nos devuelve las vidas que tenemos pendientes

Qué puedo decir, estas últimas líneas de la canción no necesitan comentarios, esperamos el final del viaje junto a ellas, y será ese último apretón de manos tan diferente a todos los que se dan durante las sesiones, con el que nos saludamos por el 'ultima vez. Nuestro saco ciertamente envejecido por los años, pero rico, muy rico en sus vidas, sus dolores, sus lágrimas, sus síntomas… los despedimos haciendo una reverencia por habernos entregado.

ESCUCHA LA CANCIÓN 'EL DIOS DE LAS PEQUEÑAS COSAS':

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