Universidad Sigmund Freud - Milano - LOGO  INTRODUCCIÓN A LA PSICOLOGÍA (17)

Exactamente por culpa nos referimos al constante replanteamiento de cómo una situación podría haber sido diferente de cómo sucedió. Por tanto, es un continuo traer de vuelta el pasado al presente.





A menudo nos entristecen cosas que podríamos haber hecho y que debido a diversas vicisitudes no hemos hecho. En estos casos, la emoción que sientes es la culpa. La culpa es una emoción que surge de un hecho pasado, en consecuencia el proceso que la determina y mantiene es la rumia. Aquellos que sufren de culpa crónica están totalmente envueltos en este estado negativo hasta el punto de afectar su vida relacional y social.

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Anuncio Exactamente por culpa nos referimos al constante replanteamiento de cómo una situación podría haber sido diferente de cómo sucedió. Por tanto, es un continuo traer de vuelta el pasado al presente a través de imágenes y pensamientos relacionados con el evento. Todo este rumiar conduce al desapego de la realidad y no a disfrutar plenamente de la vida cotidiana.



Quienes se sienten culpables toman decisiones importantes a raíz de esta emoción negativa y relegan su vida a someterse a esta emoción. Los pensamientos de los culpables son como: No puedo perdonarme por lo que hice, por eso me siento una mala persona y no merezco nada bueno.

La culpa es una emoción, cuyo propósito es advertir de eventos. Si se vuelve crónico, se vuelve patológico y en este punto es necesario cuestionar la forma de afrontar las situaciones y, sobre todo, los pensamientos y comportamientos, asumiendo las propias responsabilidades si es necesario.

Sin embargo, muchas veces no se trata de una culpa real, sino de algo llamado sentimiento de culpa. La culpa se distingue de la culpa porque nos dice que las cosas pueden no salir como queremos, pero aún no estamos seguros de cómo pueden terminar. Es una especie de estado anticipatorio de culpa real. Mientras, la culpa se manifiesta en las cosas que han sucedido, cuando no hay nada más que hacer.



Anuncio Solo en este punto, cuando el sentimiento de culpa se convierte en culpa real y no es posible remediar el incidente, la emoción negativa invade y lo impregna todo.

En cualquier caso, se trata de emociones que tienen que ver con el ámbito de la moral y que, en última instancia, pueden llevar a la vergüenza hasta que se remedie el delito. Muy a menudo, no es posible remediar y en ese momento lo único que hay que hacer es aceptar lo sucedido sin más rumores.

Sin embargo, antes de llegar a la aceptación, es necesario manejar la emoción negativa familiarizándose con ella, conociéndola y tratando de comprender qué es y cómo actúa.

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Todo esto es, sin duda, muy difícil de implementar, porque reconocer la culpa significa tomar nota de las propias debilidades y, por tanto, cuestionar el sentido de autoeficacia.

Además, la culpa puede ocultar una sensación de omnipotencia o perfección (¡todo es culpa mía!), Implementada a través de un control excesivo sobre la realidad. Todo esto induce a otros a ejercer el poder porque al aprovechar el sentimiento de culpa se mantienen bajo control hasta que la víctima es llevada al abismo de la culpa.

COLUMNA: INTRODUCCIÓN A LA PSICOLOGÍA

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